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Pimientos de Padrón, un sano picoteo

A diferencia de otras variedades de pimientos, éstos se sirven como picoteo y comparten mesa con el mejor jamón, el pincho de tortilla o el montadito de diseño. Para que sean un capricho hay que tomarlos fritos en un aceite virgen extra y aliñados con un poco de sal gruesa

Redacción, Sabormediterraneo.com

Originarios del pueblo gallego del mismo nombre y pertenecientes a la familia de las solanáceas, los pimientos de Padrón son uno de los centenares de pimientos que existen. En realidad, al igual que el resto de los pimientos que se consumen en Europa, son originarios de Centroamérica y parece que a partir del siglo XV se fueron introduciendo poco a poco.

Méritos para su aceptación no les falta. El sabor y el color es de lo más atractivo, pero además tienen un montón de propiedades nutritivas. Una de ellas es que son una fuente importante de fibra, con todas las ventajas que ello conlleva. Otra, es que este pequeño pimiento, que rara vez mide más de 5 cm, aporta una cantidad de vitamina C que triplica la propia de una naranja. Además contiene también dosis importantes de ácido fólico, carotenos, magnesio, potasio e incluso algo de vitamina E.

Por supuesto, casi nada de grasa y un aporte energético ridículo: unas 19 kcal/100g. Sin olvidar su atractivo sabor picante gracias a que contienen sustancias como la capsaicina, que parece que tiene propiedades anticancerígenas.

Para que los pimientos de Padrón sean un capricho exquisito, hay que tomarlos fritos y mucho mejor si es en aceite de oliva virgen extra, y una vez que están listos se sirven espolvoreados de un poco de sal gruesa.

Pero no hay que engañarse. Este bocado sabrosísimo, después de pasar por la sartén, ha ampliado su número de calorías. Si están fritos, la energia puede llegar a las 250kcal/100 g, por tanto, no hay que abusar.

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