Sangría, ¿por qué la menospreciamos? puede resultar una bebida excelente.

Es una de las bebidas frías más populares y más demandadas por los turistas que visitan España. Las hay excelentes y también mediocres. No es cuestión de la receta, sino de los ingredientes. La utilización para su elaboración de vinos de muy poca calidad y frutas demasiado maduras, va en su contra y la sangría se resiente.

Sin embargo, puede ser una excelente bebida refrescante y sabrosa para reponer fuerzas, cuando se cuida la calidad de sus ingredientes.

La mezcla de vino, frutas, azúcar y agua se remonta a la Grecia y Roma clásicas, donde el vino generalmente de alta graduación y sabor potente, se rebajaba con agua, se perfumaba con frutas y se enfriaba con nieve.

La sangría es una bebida que se prepara con el vino del lugar, generalmente un tinto joven del año de mucho color y elevada graduación, fruta del tiempo, -cítricos, melocotones, peras...-, azúcar a discreción y agua fría más o menos abundante. Todo ello con el toque sutil de las especias: canela, clavo, jengibre, nuez moscada y el refuerzo del aguardiente o licor.

Sangría de tempranillo, garnacha, monastrell

Hoy hay una amplia gama de tintos monovarietales, cada uno con sus aromas y sabores característicos que permiten combinaciones para todos los gustos.

Sangrías de tempranillos, garnacha, monastrell, cabernet y syrah. Tintos jóvenes cuya calidad está certificada por los Consejos Reguladores de las Denominaciónde Origen a la que pertenecen y cuyos precios son totalmente asequibles.

Vinos que si resultan buenos solos, lo son todavía más a la hora de elaborar una sangría, recuperando así la tradición de una bebida magnífica que se ha deteriorado por la calidad de sus ingredientes.


Vino, fruta, azúcar, especias, aguardiente y agua muy fría

Para preparar una sangría hay que utilizar un recipiente de boca ancha. Echar el vino y a continuación los trozos de fruta. Los cítricos, ya sea naranja o limón, es conveniente pelarlos de tal forma que la piel quede entera. El resto de la fruta (melocotón, albaricoques, peras, piñas, manzanas, etc-, ) se limpia y se añaden cortadas en cubos. El que la fruta esté en su punto óptimo de maduración es importante. La fruta verde no aportará el sabor ni los aromas necesarios y si está demasiado madura, posiblemente esté tocada.

A continuación se añade el licor o el aguardiente, el azúcar y alguna especia como canela en rama, clavo, jengibre, nuez moscada o corteza de vainilla, dejando que macere todo unas horas en la nevera. Antes de consumirla se rebaja con agua o soda muy fría.
 

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