| GAMBAS
Y LANGOSTINOS DE NUESTRAS COSTAS Salvajes,
escasos, caros, pero muy sabrosos
Actualmente,
aproximadamente un tercio de la producción mundial es de criadero. Por
ello, no es de extrañar los precios que alcanzan las gambas y langostinos
de Denia, Palamós, Vinaroz o Huelva. La escasez de ejemplares, la sutileza
de su sabor y la posibilidad de ser consumidos nada más ser capturados
justifican su precio.
Ver también : La
preparación de los langostinos cocidos y a la plancha, las
variedades y familias principales de langostinos
Precio
igual a calibre, demanda y escasez
 | | | En
la foto, langostinos de Vinaroz | |
La
disminución de las capturas, unida a la fuerte demanda han conseguido elevar
los precios hasta el punto que el precio a pagar por la gamba roja de mayor calibre
ha llegado a alcanzar los 250 euros durante las Navidades del 2007. En lonja,
estas gambas superan los 100 euros por kilo. Los pescadores justifican este incremento
en los precios a la escasez de capturas que, en los dos últimos años
se han reducido notablemente.
El precio está unido al calibre.
De hecho, hay cuatro clasificaciones, en función del tamaño, porque
la calidad es la misma, lo único que cambia es el tamaño y consiguientemente
el precio. Pero, por encima del calibre, el punto crítico es la frescura.
Frescura, el punto crítico
El
sabor de las gambas y langostinos decae en unos pocos días. El tiempo transcurrido
entre la captura y el consumo condiciona sus virtudes. Una vez capturados, su
carne se deteriora rápidamente debido a la actividad de sus propias enzimas.
Pero gracias a su cutícula protectora, las gambas siguen siendo comestibles
al cabo de siete días, aunque hayan perdido casi todo el sabor. Si huelen
a amoníaco o algún otro olor raro, no se deben consumir.
La
gamba roja, un pequeño lujo
Hace algunos años
que la gamba roja (Aristeus antennatus) se ha convertido en un auténtico
lujo. Este crustáceo habita las aguas del Mediterráneo, desde Palamós
(Gerona) hasta Garrucha (Almería) , donde puede encontrarse entre los 150
m. y los 1.500 m., aunque generalmente está entre los 200-400 metros de
profundidad. La gamba roja, en especial, la que se vende en la lonja de Denia
(Alicante) y que se recoge en las aguas que van desde esa ciudad hacia las Baleares
es junto con la de Palamós, la de más fama.
Esta prima de
los camarones y los langostinos es una gamba peculiar, tanto por el tamaño
de su cabeza, que puede suponer la mitad de la talla total, como por la pigmentación
de su caparazón y la gran longitud de sus antenas, uno de sus rasgos más
sobresalientes. Además, se trata de la única variedad que transporta
los huevos en el interior de la cabeza. Bajo el agua parecen transparentes, pero
en la superficie su color se transforma en un rosa casi rojo, con el tono azulado
del caparazón que le da un aspecto característico.
La
gamba blanca, estandarte de Huelva
La mejor gamba blanca es
esencialmente un producto atlántico aunque en la zona del mediterráneo
también se capturan ejemplares notables. Las diferencias entre ellas proceden
del tipo de alimentación que varía según la profundidad en
la que se encuentran entre 180 y 450 metros de profundidad, lo que influye en
su carnosidad y musculación. Aunque todas corresponden a la misma especie,
( Parapenaeus longirostris), la de mayor valor gastronómico y económico
es la gamba blanca de la costa de Huelva. Se distingue de la del mediterráneo
por mostrar un color más rosado, cabeza con entrañas más
consistentes y patente coral. Los ejemplares más grandes, -pueden alcanzar
los 15 cm-, se utilizan para plancha, mientras que las pequeñas son las
que se llaman gambas arroceras. El
langostino de Vinaroz El
langostino que se pesca en las costas españolas tiene doble origen, mediterráneo
y atlántico. Cuando es auténticamente salvaje pertenece a la especie
Penaeus kerathurus y presentan en fresco un color rosaceo- marrón pálido,
con anillos transversales de color pardo en los segmentos abdominales, parecido
a los de las especies de langostino tigre. Tras cocerlo las bandas oscuras se
convierten en rojo intenso.
El langostino de Vinaroz resalta por su calidad
y textura, diferente al capturado en otros puntos de la costa mediterránea,
por la baja salinidad de sus aguas y el clima suave y atemperado durante todo
el año. Tiene un tamaño que puede alcanzar los veinte centímetros
y está considerado como uno de los langostinos más sabrosos de la
Península Ibérica junto con el del Atlántico, especialmente
el de Sánlucar de Barrameda y el de la costa onubense. | |
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