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Langostinos
y gambas
Cocidos o hervidos, pero siempre con su caparazón

Gambas y langostinos de nuestras costas:
escasos y caros
Variedades de langostinos más
habituales en la sección de congelados
Pequeños trucos para que resulten
jugosos
De sabor dulce y yodado.
El jugo de las cabezas de los langostinos y las gambas es un sabrosísimo
concentrado de aromas y sabores marinos. Para cocinarlas una de las reglas
de oro es hacerlo con su caparazón, rápida y brevemente.
También le puede interesar: Receta de
langostinos en salsa
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Langostino
de Vinaroz
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La cocción
debe durar poco tiempo, para que estos crustáceos no pierdan
jugosidad. Si se decanta por cocerlos, tan sólo se necesita poner
agua con sal marina a hervir. En el momento que comience la ebullición,
se introducen las gambas o los langostinos, se espera tres o cuatro minutos
(en función del tamaño, según sean grandes o pequeños)
y se procede a sacarlos y refrescarlos, colocándolos en un recipiente
de agua con abundante hielo y sal. De esta forma, se provoca que la cocción
se corte y además este proceso dará brillo al caparazón
y endurecerá la carne.
Otra forma es introducir los crustáceos, cuando el agua empieza
a hervir. Al introducir los crustáceos, el agua dejará de
hervir unos minutos, y se retirarán, cuando vuelva el agua otra
vez a hervir, refrescándolos inmediatamente con agua y hielo.
Si, por el contrario, se van a preparar a la plancha, tan sólo
se debe poner una base de sal gorda en la plancha o sartén, calentar
ésta, añadir un hilo de aceite de oliva virgen extra y pasar
las gambas por ambos lados. Al sacarlas se pueden aromatizar con una mezcla
de ajo y perejil picado.
Una forma habitual de comprar los crustáceos, cuando no se vive
en puerto de mar, es congelados. Su carne tolera la congelación
mejor que la mayor parte del pescado, siempre que se haya respetado la
cadena de frío; las gambas y langostinos congelados resultan muy
sabrosos. Para cocerlos o hacerlos a la plancha es conveniente descongelarlos
previamente.
Mejor con su caparazón
Sea de la forma que sea, los crustáceos quedan más sabrosos
cuando se cocinan con sus caparazones. La cutícula reduce la pérdidad
de compuestos que dan sabor y ella misma es una masa concentrada de proteínas,
azúcares y pigmentos que dan sabor a la capa exterior de la carne.
La cola musculosa de la gamba constituye dos terceras partes de su peso.
A veces, se separa la cola de la "sabrosa" cabeza; no compre
gambas o langostinos sin la cabeza, porque se pierde la fina membrana
que une la cabeza con la cola, la cual permite que las sustancias de su
interior no se pierdan al cocinarla, lo que le proporciona su característico
sabor dulce.
Una vez cocinados y pelados a los langostinos y gambas, a veces se les
retira un hilo oscuro que recorre la curva exterior del abdomen. Se trata
de su tubo digestivo y que puede estar terroso debido a la arena en la
que el crustáceo pesca y obtiene su alimento.
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