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| Alcachofas,
qué es mejor para que no ennegrezcan, ¿limón, harina, perejil?
Limpiar alcachofas resulta una tarea delicada si tenemos en cuenta su rápida oxidación. Para prevenir este efecto, hay tres posibles formas. Se puede sumergir la alcachofa, una vez limpia, en un recipiente con agua fría y un poco de zumo de un limón. Hay que contar que este método, cambia un poco el sabor de la alcachofa, por lo que soluciona el problema, pero no es del todo neutro. Otra posibilidad es echar un poco de harina al agua de cocción. En este caso el sabor se mantiene intacto, pero suele suceder que alguna zona de la alcachofa tiende a oscurecerse. Por lo que no es del todo perfecto. La tercera alternativa y en nuestra opinión la más eficaz es utilizar una rama de perejil. Desde el mismo momento en que se empiezan a limpiar las alcachofas, hay que tener preparado un recipiente con agua fría en el que se echa la rama de perejil, para ir inmediatamente introduciendo las alcachofas. Utiliza guantes finos para limpiar las alcachofas y para que su oxidación no tiña las manos, ennegreciéndolas. Si no se utilizan guantes, y se va a seguir manipulando otros alimentos, es conveniente pasarse un poco la piedra pomez, porque sólo con el contacto el alimento que estemos manipulando puede adquirir un sabor amargo. Esos pelillos fuera
A veces encontraremos en el corazón de la alcachofa unos pelillos o pelusa.
Hay que eliminanarla, porque resulta desagradable en su degustación. Es
recomendable consumir la alcachofa tierna, recién adquirida, pero en caso
de querer conservarla en nuestro hogar, sumergiremos sus tallos en agua, igual
que haríamos con una flor, para prolongar de este modo su conservación. |
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