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ESPARRAGOS, COCINA
AL NATURAL
Los verdes son una variedad cultivada, cuando sus yemas se vuelven de color violeta resultan un poco más amargos, pero también más sabrosos. Los blancos crecen bajo tierra, preservados de la acción del sol. Cuando un espárrago blanco ve la luz del sol, se vuelve morado. El gusto no varía, pero se deprecia su valor. Los mejores espárragos son siempre los que tienen la yema muy cerrada. Los trigueros suelen ser bastante finos y siempre se fríen o se presentan en tortillas o revueltos. Los verdes se cuecen. Si no muy gruesos, se pueden hacer a la plancha y agradecen que se sirvan con sal gorda. Los blancos siempre hay que cocerlos, aunque previamente hay que pelar con mucho cuidado el tallo. Para cocer los esparrágos,
lo primero que hay que hacer es cortar la parte leñosa. En algunas
ocasiones, nos puede servir de guía la marca del atado del manojo.
Los lavamos para eliminar cualquier resto de tierra y los pelamos. Solamente
los tallos y siempre cuando se trata de espárragos blancos. Con
cuidado y muy finamente, no debemos raspar.
En la Roma antigua se decía : "velocius quam asparagi coquantur", (cocer más rápido que los espárragos). A pesar de los siglos transcurridos, seguimos teniendo la mala costumbre de alargar las cocciones. En la cocina actual, las cocciones breves se imponen. No es una cuestión de moda. Las materias primas se cuidan y un espárrago de calidad y tierno se hace en poco tiempo. Los tiempos de cocción varían según la calidad del espárrago y su grosor, pero podemos hablar de un tiempo entre 12 a 20 minutos. Si alargamos la cocción, la textura fibrosa del espárrago, que es una de sus características gustativas más valoradas, se pierde. En cuanto al sabor, -muy potente en el espárrago-, lo mismo: se va a diluir al quedarse en el agua. No tire el caldo sobrante, es una estupenda base para arroces, sopas o cremas. Una vez cocidos, se escurren, se colocan en una fuente y se tapan con un trapo limpio. Se sirven tibios. En Navarra, La
Rioja y Aragón que es la zona de España dónde
los espárragos tienen más fama se consume preferentemente
el espárrago blanco. Es un plato finísimo. En Cataluña y zona norte de Aragón, los suelen servir con una salsa romesco, mientras que en Andalucía se prepara una salsa a base de almendras, pan frito y hebras de azafrán. Los franceses, los toman con mantequilla derretida y se denominan "a la flamenca", aunque seguramente ahora se habrán pasado al virgen extra. También los puede acompañar de una salsa holandesa. En cuanto al vino, se desaconsejan los tintos. Son mucho más acordes los blancos e incluso un buen jérez seco y frío. |
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