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Conservas de pescado, cómodas
y muy nutritivas. El proceso térmico triplica el contenido en calcio. En
verano, el consumo de conservas de pescado se dispara. Muchas de nuestras ensaladas
se enriquecen con atún, bonito, caballa, melva, sardinas ...y abrir una
lata es un gesto habitual que nos permite ganar tiempo y comodidad. Pero además
de estas ventajas, desde el punto de vista nutricional son una buena fuente de
proteínas, vitaminas y minerales.
 | | Melva
de Andalucía con Indicación Geográfica Protegida |
Como
cualquier otra conserva, una de su ventajas es que no necesitan preparación
y, por tanto, se incorporan fácilmente a la dieta. Si a esto, además,
le sumamos que las conservas no necesitan refrigeración, son muy fáciles
de abrir y una fuente de proteínas cómoda y rápida, no es
de extrañar que su consumo se dispare en verano. Desde
el punto de vista nutricional, son interesantes por las proteínas, minerales
y vitaminas que aportan. Si bien cada conserva está directamente relacionada
con la composición del pescado que contiene, todos ellos comparten niveles
altos de calcio, hierro, fósforo y magnesio, y vitaminas A, D y B
El
tratamiento térmico triplica el contenido de calcio En el
caso de la sardina, al incluir la espina, hay un mayor aporte de calcio, que no
sólo queda en la espina. Durante el tratamiento térmico al que es
sometido la conserva, la espina se ablanda y este calcio pasa de la espina a la
carne. Si en fresco una sardina contiene aproximadamente 50 mg de calcio por cada
100 gramos de peso, cuando está enlatada con la espina puede contener de
200 a 250 mg de calcio.
Un bocadillo de sardinas con su espina es siempre una excelente opción.
Los niños y adolescentes pueden tomarlo como merienda mientras que las
mujeres mayores de 50 años, que necesitan un menor aporte energético,
las sardinas en lata pueden constituir un segundo plato en una comida ligera
El
calcio es necesario en cualquier etapa de la vida, garantiza la buena salud de
huesos y dientes y es muy conveniente para prevenir o aliviar los efectos de la
osteoporosis. Pero además, el pescado azul, en general, es la única
fuente natural (a excepción de la síntesis producida por la acción
de los rayos solares sobre la piel) de vitamina D, imprescindible para la correcta
absorción del calcio de los alimentos.
También hay que destacar
el alto nível de fósforo, de todas las conservas de pescado
azul, -bonito, atún, caballa, melva, sardinas ...-, que se sitúa
en torno a los 300 y 400 mg por cada 100 gramos de pescado en conserva. Otro de
los minerales que contienen es el hierro, fundamental en la producción
de glóbulos rojos y cuyo déficit provoca anemia ferropénica.
Proteínas de excelente digestibilidad Como
fuente de proteínas, estas conservas contienen
aminoácidos esenciales, tal como han demostrado experimentalmente, entre
otros, M.S. Dimn y colaboradores de la Universidad de California y J.B. Neilands
y colaboradores, de la Universidad de Winsonsin. Estos
autores han valorado 9 aminoácidos esenciales, es decir, aminoácidos
que no son sintetizados por el organismo, y que están contenidos en las
proteínas de las diferentes conservas de pescados y mariscos. Los mismos
autores han comprobado que los aminoácidos esenciales no experimentan modificaciones
por el proceso de enlatado y conservación, lo cual es una prueba más
de la estabilidad de las conservas. Por
otra parte, una serie de estudios realizados en distintos centros de investigación
han permitido constatar la excelente digestibilidad de las proteínas del
pescado en conserva.
Las latas son una
protección que impide que se destruyan las vitaminas
El
proceso tecnológico que da lugar a la conserva incrementa el contenido
en materia grasa. Pero en buena medida, lo que se incrementa es el porcentaje
de ácidos grasos insaturados, beneficiosos para la salud, ya que ayudan
a prevenir las enfermedades circulatorias. El recipiente metálico cumple,
además, una función importante. Supone una protección imprescindible
frente a los agentes que destruyen las vitaminas como el oxígeno del aire
y la luz.
La presentación más habitual de los pescados en
conserva es en aceite y en menor medida en tomate y escabeche. Las más
caras se presentan en aceite de oliva y el resto en aceite vegetal, normalmente
de soja, aunque los estudios de mercado que se realizan destacan que el aceite
no influye ni en su sabor ni en su aroma. El aceite tiene como única misión
ser líquido de cobertura. Cuando se indica que está elaborado con
aceite de oliva, se trata, - a no ser que indique aceite de oliva virgen-, de
aceite de oliva refinado especial para conserva, totalmente transparente, inoloro
e insaboro, de 0,2º de acidez. | |
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