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| | ANCHOAS
EN ACEITE DE OLIVA, una elaboración artesanal de lujo
El boquerón en salazón,
-la anchoa-, es una exquisitez y más cuando está conservada en aceite
de oliva. Se utilizan sobre todo en ensaladas, en salsas y en minibocadillos con
el pan bien empapado en aceite, pero las de alta calidad son perfectas para tomar
solas y disfrutar de su sabor intenso.
La elaboración
de las anchoas sigue siendo un trabajo artesanal, meticuloso y siempre a mano.
El resultado y calidad final del producto depende de la habilidad, limpieza y
cuidado de sus manipuladores.
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ANCHOAS EN SALMUERA Los boquerones
limpios se recubren única y exclusivamente de salmuera que es una disolución
de agua y sal, en las proporciones del 10 al 22% de sal en relación al
agua. Se envasan en frascos de cristal y a medida que se van necesitando se limpian
y se preparan al instante. | Las
anchoas de alta calidad tienen : ·
Una textura flexible y firme. Nunca deben estar acartonadas o tiesas. ·
Un color que va del marrón rojizo a un color claro caramelizado.
· Los aromas y sabores del aceite, la sal y del pescado están
equilibrados. La
anchoa de L´Escala en Gerona goza de la máxima reputación
entre los aficionados a la buena mesa. Lo mismo que los productos de Cantabria,
donde a finales del siglo XIX se instalaron numerosos conserveros procedentes
de Sicilia e Italia, en busca de nuevos caladeros, que han hecho famosas la conserva
de anchoa de Santoña.
LA
ELABORACION ARTESANAL DE LAS ANCHOAS EN ACEITE DE OLIVA Las
anchoas, tan populares en España, se elaboran con boquerones capturados
durante los meses de marzo, abril, mayo y junio, que es cuando tienen un mayor
contenido graso: Para ello, una vez desembarcadas,
se introducen en contenedores con agua y sal durante 1-3 días hasta que
se desangran completamente. Posteriormente se descabezan, se quitan las
tripas y se separan por tamaños, colocándolas en depósitos
generalmente de plástico. Se van colocando por capas, formando coronas,
alternando una capa de sal y otra de anchoas hasta llenar completamente el envase,
de manera que la sal forme la última capa. Todo esto se hace el mismo día
en que llega el pescado. Así
permanecen un mínimo de 3 meses, aunque lo habitual es que este periodo
de maduración oscile entre seis y ocho meses. En este tiempo, van perdiendo
agua y grasa, incorporando sal y adquiriendo las características de color,
olor y sabor propias de la anchoa. Durante este proceso, se debe controlar la
temperatura, que se mantiene siempre baja para que la carne no se deteriore, se
dice que "está en letargo". La cantidad de sal también
es importante porque a cuanto más sal, peor será su conservación.
Pasado este tiempo se sacan de los depósitos, se lavan bien,
se les quita la piel y la espina dorsal, dejando los filetes completamente limpios.
Finalmente se introducen en latas de aluminio o en envases de cristal que se rellenan
con aceite de oliva refinado, especial para conserva, totalmente transparente,
inoloro e insaboro, de 0,2º de acidez. El aceite tiene como única
misión ser líquido de cobertura para que la anchoa no se oxide.
No se puede poner aceite de oliva virgen porque la anchoa cogería el sabor
del aceite y de lo que se trata es que la anchoa mantenga incorrupto su sabor.
Cada lata y frasco
lleva un control numérico de calidad del producto y trabajador que lo ha
elaborado.
Las anchoas en aceite se deben guardar en el frigorífico
Las anchoas o las huevas de pescado,
no se someten a un tratamiento térmico suficiente para garantizar su estabilidad
a temperatura ambiente, por lo que deben conservarse siempre en refrigeración
(5ºC) Este tipo de productos se denominan semiconservas.
Ver
también : Anchoas en aceite
de oliva "made in" Cantabria | |
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