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JAMÓN
IBÉRICO, UNO DE LOS PRODUCTOS GASTRONOMICOS MAS EXCLUSIVOS DEL
MUNDO
Sólo en España se cría el cerdo
ibérico, una raza que crece en libertad y se alimenta de bellotas
en los bosques de encinas de las dehesas españolas. Conseguir
un auténtico jamón ibérico de bellota puede costar
hasta tres años. Se trata de un largo y costoso proceso que convierte
a los cerdos de pura raza ibérica en uno de los productos gastronómicos
más exclusivos y también más
desconocidos.
Una raza única
Para que el jamón ibérico obtenga la categoría de
producto a la excelencia se necesita un cerdo de raza ibérica,
distinto al cerdo blanco o común. Puede ser un cerdo ibérico
puro o cruzado con Duroc-jersey, siempre y cuando la pureza genética
sea superior al 75%.
La raza del cerdo ibérico es única en el mundo y sólo
se cría en las dehesas del suroeste peninsular. Por ello, no tiene
mucho sentido comparar un jamón ibérico con los italianos,
los "prosciuttos"de Parma y San Daniele o los franceses de Bayona.
Estos jamones proceden del cerdo blanco o común, lo mismo que el
jamón de Granada o Teruel que proviene exclusivamente de animales
que descienden por línea paterna de animales de raza Duroc y de
madres cruce de las razas Landrace y Large White.
Entre los jamones ibéricos, el premio a la excelencia gastronómica
se lo lleva el de bellota, quien lo ha probado puede dar fe de ello. Los
más famosos y apreciados, los de Dehesa de Extremadura, Guijuelo,
Huelva, Pedroches que cuentan con Denominación de Origen (DO) y
Consejo Regulador que certifica su elaboración y calidad.
El aspecto del cerdo ibérico resulta inconfundible: cabeza pequeña,
hocico afilado, cuello corto y muy musculoso, pezuña abierta y
negra, pelo débil y escaso, piel oscura o con manchas blancas,
y patas, largas, finas y musculosas que le permiten recorrer grandes distancias
en busca de las bellotas.
Debido a su singular
genética, es la única raza en el mundo capaz de almacenar
grandes depósitos lípidos que se infiltran entre sus masas
musculares, lo que le proporciona su característico veteado mármoreo
y una incomparable untuosidad, textura y aroma. Porque estos cerdos con
su andar comiendo, consiguen críar menos grasas superficiales y
más grasas entreveradas.
Jamón
ibérico de bellota
Las bellotas tanto de encinas como de alcornoques que pueblan las dehesas
españolas proporcionan el alimento básico al cerdo ibérico
durante la época de montanera. Tres meses, entre noviembre y enero,
con el otoño en pleno apogeo y las bellotas que ya han caído
al suelo. Es el momento del gran festín. Los cerdos criados en libertad
comen bellotas, pasto y hierbas aromáticas de la dehesa hasta saciarse.
Es un proceso caro porque entre tres cerdos se comen todos los pastos y
bellotas de unas dos hectáreas de dehesa.
Durante la fase de
engorde, el cerdo ibérico puede llegar a comer hasta 12 kilos de
bellotas en un día, un fruto con grasa mono y poliinsaturada y
rico en glúcidos que aporta a la carne sus particulares cualidades
aromáticas y gustativas y unos claros beneficios cardiosaludables.
El Prof. Grande Covián decía que el cerdo ibérico
es un olivo con patas porque su grasa es rica en ácidos grasos
monoinsturados y en ácido oleico.
El esfuerzo físico que realiza el cerdo en la búsqueda de
su alimento retarda el engorde de los animales -que no sobrepasan los
180 kilos- y logra que la grasa se infiltre aún más, obteniendo
así carnes más jugosas y de excepcional sabor.
Excepcional y escaso
Sólo el jamón ibérico de bellota procede de cerdos
ibéricos criados en libertad y alimentados exclusivamente en régimen
de montanera. Y como es lógico, sólo un pequeño porcentaje
de los jamones ibéricos que se producen en España son de
bellota. Con la cantidad de bellotas que comen no hay dehesas suficientes
para alimentarlos.
Las denominaciones de origen (DO) garantizan sus jamones ibéricos
de bellota, en los que aparecen la añada, firmada y numerada. En
las dehesas, en función de la climatología, alternan años
de poca o mucha bellota. El tipo y cuantía de de los frutos ingeridos
por los animales determinan las peculiaridades de la añada. En
cada ejercicio, el Consejo Regulador de la DO, se pronuncia sobre la calidad
de la misma, decidiendo qué piezas ostentarán la calificación
de reserva.
Para que no se produzcan
engaños o fraudes, el tipo de alimentación debe constar
en la etiqueta y en la información que se facilita antes de comprar
un jamón ibérico. Porque no es lo mismo un jamón
ibérico de bellota, que uno de recebo o de pienso.
Los jamones ibéricos de recebo proceden de cerdos sometidos a una
alimentación mixta de pastos naturales en régimen de montanera
con piensos autorizados. Los de pienso, que también se denominan
jamón de campo u origen proceden de cerdos alimentados exclusivamente
con piensos.
Las diferencias se
notan tanto en calidad como en precio. Un jamón ibérico
auténtico de bellota se pagan desde 50/60 euros el kilo cuando
se compra por piezas en origen. En el comercio detallista supera ampliamente
los 100 euros cuando se compra al corte.
Ver también :
· El proceso de curación, clave para
la formación de aroma y sabor
·
Cómo cortar el jamón
· Serrano o ibérico,
un estudio comprueba que los españoles conocen las diferencias,
pero no saben distinguirlo
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