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La
editorial CICCES analiza "El impacto mediático de la gastronomía"
en un número monográfico de la revista Abaco
Nunca
hasta ahora la gastronomía había tenido tanto aproyo popular y mediático.
No sólo han proliferado las publicaciones especializadas, sino que, además,
la actividad cuenta con un creciente sustrato académico en forma, de seminarios,
congresos y jornadas. Los programas televisivos de recetas de cocina se han convertido
en una nueva forma de entretenimiento, mientras la población general cocina
cada vez menos, se incrementa el consumo de alimentos preparados y el mundo desarrollado
tiende al sobrepeso. Abril
2009: Mdg
El número monográfico titulado "El impacto
medático de la gastronomía" de la revista Abaco habla precisamente
de eso, de Gastronomía, en la extensión más amplia de la
palabra de artes culinarias, de saber comer y beber, pero también habla
de cultura, ya que hoy en día el arte del gusto y saber culinarios se ha
elevado a la categoría de monumento, de patrimonio cultural inmaterial
de la humanidad, en un factor de autoestima de los ciudadanos y de los pueblos,
además de una seña identitaria de lugares y territorios.
 | | Portada
del nº 57 de la revista Abaco |
En
este número, descubrimos también por qué la cocina ha adquirido
una transcendencia social tan enorme hasta el punto de invadir los medios de comunicación
con tantos programas especializados, canales temáticos gastronómicos
convirtiendo a los chef en autenticas estrellas mediáticas.
Entre
las preguntas que nos hacemos, tras observar y analizar el papel y la importancia
que dan los medios de comunicación globales a estas cuestiones gastronómicas
es ¿Por qué la cocina se ha convertido en algo tan rentable, en
cuanto a audiencia se refiere?.
A esta y otras cuestiones intentan
dar respuesta desde un punto de vista multidisciplinar, crítico y riguroso
los 11 especialistas y prestigiosos expertos que participan en este número:
Javier Urroz, Eduardo Méndez Riestra, Carlos Delgado, Toni Massanés,
Carlos Iglesias, Emilio Luque y Marta García Rivera, Cecilia Díaz,
Gabriel Fernández, Rigoberto Anguiano y Francisca Guadalupe Reyes, Francisco
Guedes, Rubén Figaredo. También se incluye una entrevista hecha
por Armando Olveira al cocinero Sergio Puglia.
"Nadie
osa enfrentarse a los tótems del mundo gastronómico" Para
Javier Urroz, hemos pasado de una situación donde la información
sobre cocina y gastronomía era desarrollada por periodistas especializados.
Eso era en los años 80 y 90 del siglo pasado. Ahora " los profesionales
del gorro blanco son llamados a sustituir a los de la comunicación. Les
encanta salir en los medios, incluso algunos no sólo no cobran, sino que
aportan a los anunciantes junto a sus programas, -el coste cero es ya de rigor
en los media-. Prácticamente desparecen de los medios de comunicación
los escritores y periodistas, que son sustituidos por cocineros más o menos
cultivados y ocurrentes".
Se cocina menos en los hogares, pero éstos
consumen cada vez más los productos que "se ven" en los programas
de cocina. Las empresas que fomentan estas emisiones, que las financian y las
producen, saben que el afán de imitación de los "grandes sirve
para sus intereses comerciales". Para Urroz, "los profesionales de la
información han casi desaparecido. Los pocos que quedan se callan. Nadie
osa enfrentarse a los tótems del mundo gastronómico".
Sin
embargo, el problema es que los medios han transmitido al público una realidad
determinada, la de los cocineros galácticos. La imagen se desentiende de
la memoria gustativa, de nuestra cultura expresada a través de nuestros
platos de siempre. Tal vez, por esta razón, en los últimos tiempos
se tienda a emitir recetas de cocineros más sencillos.
Cocina
sin sabor local Pero , y ¿si lo que se está
guisando es el menú del futuro : sin arraigos culturales, sin productos
de temporada, sin sabor local ... ? El paso de una cocina tradicional imperante
a otra de sesgo cosmopolita o dicho de otro modo de una cocina de raíces
a otra que tiende al desarraigo o lo que viene a ser similar al multiarraigo es
algo que ha vivido de cerca Eduardo Méndez Riestra. "El nivel culinario
nunca ha sido tan alto, pero la actual clientela se halla dividida entre el aplauso
incondicional y el rechazo creciente a tanta modernidad".
En este
menú del futuro, los alimentos son muy difíciles de ver. Cuesta
enterarse de cómo y dónde se producen, y con qué consecuencias
sociales, sanitarias y medioambientales. En el artículo " La comida
es invisible" de Emilio Luque Pulgar y Marta G Rivera Ferre tratan a fondo
este tema.
Quién y cómo
se producen los alimentos, importa cada vez más El moderno
sistema agroalimentario nos trae el langostino de Tailandia o Ecuador, la perca
del Nilo desde el lago Victoria, mientras el principal país productor y
exportador de salmón de cultivo es Chile. Allí empresas españolas,
noruegas y chilenas consiguen producir crecientes cantidades de salmón
a bajo precio, debido a que no incluyen en el mismo una larga serie de impactos
en el tejido social y ecológico chileno. Para Luque y Rivera varios factores
contribuyen a esta opacidad: "la complejidad de las cadenas de suministro
e intermediación, la publicidad de la industria alimentaria y el nutricionismo
que hace de los alimentos asunto de expertos".
En el espacio de los
medios de comunicación masivos hemos asistido en los últimos años
a la aparición de un número creciente de informaciones a este respecto.
Este periodismo de la cadena alimentaria, -food-chain journalism-, como la denomina
uno de sus principales impulsores; Michael Pollan, no tiene demasiados exponentes
todavía entre los medios españoles.
Libros como Not on the
label de Felicity Lawrence y en Defensa de la comida de Michael Pollan muestran
la acumulación de poder de las empresas globales, tanto en el terreno de
la producción de fertilizantes y la comercialización y transformación
de los alimentos. Las prácticas de las empresas agroalimentarias importa
cada vez más, el sistema de trazabilidad de los alimentos, los controles
que impone la Unión Europea, es una información que debe estar cada
vez más disponible. La ecosolidaridad lleva a una línea: que cada
vez importe más de dónde vienen los alimentos que nos llevamos a
la boca, quién los produjo y en qué condiciones y con qué
consecuencias para la salud de todos, incluidos los ecosistemas. |
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