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CALDOS MENORQUINES, NACIDOS
EN ISLA RESERVA DE BIOSFERA La producción y comercialización del Vino de la Tierra Isla de Menorca se ha multiplicado por 9 en los últimos 5 años Menorca,
29 de mayo 2008 Prueba de la buena acogida de los vinos de Menorca es la evolución de las ventas desde el año 2003, cuando se creó la indicación geográfica Vino de la Tierra Isla de Menorca. En cinco años, las cifras de producción y comercialización se han multiplicado por 9. De una producción de 6.900 litros se ha pasado a 57.347 litros durante el pasado ejercicio. Las ventas del producto despuntaron a partir de 2005 y, en el último año, aumentaron un 81,6 por ciento hasta alcanzar los 36.353 litros, de los cuales el 97,2 por ciento se comercializó en el mercado local y balear y, el resto, en el conjunto del Estado.
El ingeniero técnico agrícola, enólogo y sommelier, Fernando Castán Sáenz, participó en dicha presentación destacando los factores que caracterizan la calidad y la personalidad de los vinos de la isla, el terroir menorquín. El clima de Menorca, puro Mediterráneo, permite alcanzar altas intensidades de color y un vino muy aromático con notas predominantes de frutos negros muy maduros, de gran presencia en boca y con una graduación alcohólica por encima de los 13 grados. Se trata de un vino poderoso, con gran presencia, que acompaña a la perfección los platos más característicos de la gastronomía local, como la caldereta de langosta. La frontera que divide transversalmente la isla desde el punto de vista geológico también incide en el sector vitivinícola. Los vinos del sur, de suelos calizos, resultan elegantes, de mayor finura y complejidad, menos intensos de aroma, pero muchos más armónicos y corpulentos en la boca. Los caldos del norte, en cambio, destacan por una mayor intensidad de color y por una maduración más completas y primeriza. En cuanto a la planta, el tercer pilar del terroir, y debido a la falta de variedades autóctonas reconocidas, se utilizan variedades nobles y las denominadas forasteras consensuadas entre la administración y los productores. Las bodegas menorquinas actualmente se han decantado por la plantación de cabernet sauvignon, merlot y syrah si bien el enólogo Fernando Castán opina que pronto se verá algún manto negro, entre las variedades tintas, y chardonnay y moscatel, entre las blancas. El vino tinto representa casi la mitad de la producción total del Vino de la Tierra Isla de Menorca, seguido del blanco (el 38 por ciento) y, a gran distancia, el rosado (12,5 por ciento). Dotado de una moderna tecnología, el sector vitivinícola menorquín se encuentra inmerso en pleno debate entre la tradición europea -donde prima la voluntad de diferenciarse cualitativamente del resto del mundo presentando en el mercado un vino coherente con el territorio y las prácticas culturales- o el torbellino de la modernidad global, donde la tecnología provoca la homogeneización del producto. Al margen de esta dicotomía -cuya resolución está en manos del propio consumidor, en opinión de Castán-, lo cierto es que la creación de la indicación geográfica Vino de la Tierra Isla de Menorca ha permitido diversificar la actividad agrícola y, por extensión, la economía insular al tiempo que aspira a convertirse en un complemento importante de la oferta gastronómica insular y, a la vez, un atractivo turístico cultural. De hecho, recorrer las bodegas y sus plantaciones -cada una con sus peculiaridades- es un atractivo más para los visitantes a esta isla Reserva de Biosfera. | | ||
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