Conserveros vascos crean un sello de calidad que garantiza la autenticidad de la anchoa del Cantábrico

Su principal objetivo es defender la autenticidad de las conservas en un mercado invadido por productos que se han elaborado parcial o totalmente en terceros países o con anchoas de orígenes distintos del Cantábrico y que muchas veces se encuentran con un etiquetado no suficientemente claro y que se presta al engaño.

Bilbao, 13 de mayo de 2011

El distintivo ANCHOA DEL CANTÁBRICO DEL PAÍS VASCO es un distintivo que facilitará al consumidor la identificación del origen de la materia prima, es decir, -anchoa de la especie Engraulis Encrasicholus-, capturada en el Cantábrico con artes tradicionales selectivas, garantizando la posterior elaboración, realizada íntegramente en las poblaciones costeras por las conserveras locales.

La iniciativa parte de cinco conserveras con sede en Ondarroa, Berriatua, Markina, Mutriku y Zumaia que ya en 2008 lanzaron una etiqueta similar para avalar la calidad del bonito pescado en aguas del Cantábrico. Al igual que aquél, este nuevo sello no sólo cumple con unos exigentes requisitos creados expresamente para esta ocasión, sino que también se acoge a los requerimientos de la norma UNE-EN 45011 y está certificado por la Fundación Kalitatea, vinculada al Departamento de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno Vasco.


Por fin, un sello de garantía

Las latas y tarros de filete de anchoa y los latones de anchoa en salazón gozan en nuestro mercado de una gran popularidad y son la base de gran variedad de especialidades gastronómicas.

Sin embargo, la moratoria a la pesca impuesta desde la Unión Europea y la facilidad para encontrar conservas (más baratas y de calidad inferior) elaboradas con productos procedentes de otros mares y países en las estanterías de nuestros supermercados, han hecho que en los últimos años los consumidores hayan tenido dificultades en encontrar la exquisita Engraulis Encrasicholus del Cantábrico con garantía.

Hoy, una vez levantada la veda en el Golfo de Vizcaya tras cinco años de cierre de la pesquería, las empresas conserveras quieren devolver a este producto su puesto de honor en las mesas del País Vasco y para lograrlo han creado este distintivo que, junto a la calidad de la materia prima, reivindica el saber hacer de la conserveras herederas de una tradición arraigada en Euskadi desde la Edad Media.

Así, para empezar, el sello indica que las conservas se han realizado con anchoa fresca de la especie Engraulis Encrasicholus capturada en la costera del Cantábrico. Las características de este mar y el alimento que proporcionan sus aguas a la especie propician especialmente el desarrollo de nuestra anchoa, que reúne unas condiciones excelentes para su elaboración como conserva. Las capturas deben realizarse además durante la campaña de primavera (entre el 1 de marzo y el 30 de junio), momento en el que la anchoa alcanza el equilibrio óptimo entre carne y grasa.

Por otro lado, la marca garantiza que la elaboración del producto (anchoas en salazón y filetes de anchoa) ha pasado por todos los procesos tradicionales desde su recepción hasta su comercialización. Las empresas que gocen de este distintivo no sólo deben garantizar que la maduración hasta el punto óptimo y el fileteado se hacen de forma artesanal, sino que el posterior acondicionamiento de cada anchoa es realizado a mano por personal especializado. Además, el producto final deberá cumplir unos altos parámetros organolépticos definidos por el reglamento de la marca.

Los menores costes de mano de obra han provocado la deslocalización

Estas exigencias en aras de la calidad de las conservas son especialmente importantes en un momento en el que los menores costes de la mano de obra han provocado la deslocalización de los procesos productivos y ha permitido que la anchoa pueda ser elaborada en prácticamente cualquier lugar bajo diferentes estándares de calidad. El etiquetado, a veces engañoso, de algunas conservas puede llevar al consumidor final a confundir estos productos con la auténtica y muy valorada Engraulis Encrasicholus del Cantábrico. De este modo, la apuesta de este grupo de conserveras se convierte también en un importante y necesario impulso a la actividad económica y pesquera de nuestros pueblos costeros.

Asociación de Conserveros Artesanos de la Costa Vasca

La Asociación de Conserveros Artesanos de la Costa Vasca nació en 2007 con el objetivo de defender la calidad de sus productos, garantizar la procedencia de la materia prima y su elaboración por métodos tradicionales, y, en consecuencia, ofrecer al consumidor la excepcional calidad de sus conservas. Las cinco empresas que de momento integran la asociación tienen una trayectoria histórica de muchos años en el sector y una marcada imagen de calidad

Las empresas conserveras del País Vasco, y especialmente las más pequeñas, constituyen un sector poco conocido de la industria alimentaria. Sin embargo, por su papel en la historia y cultura del País, así como por su importancia socioeconómica en las poblaciones costeras, son una actividad que merece más atención.

En la actualidad, además de mantenerse en el mercado apostando por la calidad de sus productos en un sector especialmente castigado por la globalización, representan una industria que aporta valor añadido a la pesca de nuestros puertos y ocupa a una cantidad apreciable de mano de obra.

Lista de empresas integradas en la Asociación de Conserveros Artesanos de la Costa Vasca:

- Conservas Aguirreoa de Ondarroa-Berriatua
- Conservas Dentici de Markina
- Conservas Calogero Billante de Mutriku
- Conservas Nardin de Zumaia
- Conservas Echevarria Idoeta de Ondarroa-Berriatua

 
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